miércoles, 23 de noviembre de 2011

HASTA SIEMPRE COMANDANTE


HASTA SIEMPRE COMANDANTE



     Hace ya más de treinta años que tu asma dejó de atormentarte en la vigilia, que tus ojos abiertos se eclipsaron con la muerte, treinta años que cubren la cobardía y celebran la victoria de los esbirros vestidos de verde; tanto tiempo en que aquellos que te traicionaron, que te vieron pasar sudoroso y hambriento enredándote en el verdadero verde de la montaña boliviana, aquellos que muy despiertos se burlaron de tus sueños, o no los entendieron, se presentaron luego ante tus despojos y gallardos te proclamaron como héroe, como estandarte...

     Tanto tiempo comandante.

     Y la izquierda te rescató de las cenizas, oronda llenó miles de páginas con el argumento de que tu muerte serviría para acicatear el espíritu revolucionario; que aunque físicamente no estuvieras, tu palabra seguiría siendo la palabra de también miles de combatientes por la libertad, que tu puño en alto levantaría los corazones de las tres Américas primero y luego retumbaría en el mundo entero. ...

      Tanto tiempo comandante.




      Mientras, la derecha callaba y nada más pensaba en matarte, no con un vil disparo, no con un cuerpo mutilado y enterrado en un territorio libre dentro de una prisión con fronteras. Ella, la derecha, quería matarte de una vez por todas, acallar la palabra y la idea, no le bastaba los huesos, deseaba, además, el verso romántico y revolucionario y tapar la mirada fija del emblema...

       Tanto tiempo comandante.


     Usó el desprestigio, pero se dio cuenta que,  aunque te pusiera por los suelos, más alto volaba tu ideal. Te acusó de vagabundo soñador, de asesino revolucionario, de sedicioso, de monigote de Castro.


      Trató de ensuciar el camino que caminaste y aquél que después de muerto habrías de recorrer. Nada funcionó.

      Sería la misma izquierda, tu bando, la que en medio del discurso preciosista y a veces cursi, la que en vez de obras llenó su ideal de palabrería, comparándolo con  tu ideal. Fue esa izquierda quien sirvió en bandeja de oro tu figura a la derecha para que te destrozaran...

       Tanto tiempo comandante.


       Aquello que alguna vez fue lucha, con el devenir se hizo leyenda, lo que fue sueño pasó a ser fantasía pura; la arenga y la consigna se mitificaron, la revolución se convirtió en historia y la ideología sucumbió ante el libre mercado.

       Santa Clara, Playa Girón, Granma, palabras que en la historia de la libertad llevan la batuta hoy parecen singles norteamericanos. Tu rostro estoico y tu mirada perdida en el pasado adornan ahora vallas publicitarias en los estadios de futbol, aparecen solapadamente en el fondo vacío de una estúpida comedia gringa como queriendo  señalar en qué categoría te clasifican.
       Caminás en el morral o la “T- shirt” con desparpajo, ya no sos lo prohibido, tu gesto es simpático, pero tampoco alarmás a nadie. Salís en cortos cinematográficos, en portadas de revista... y no sería de extrañar que un buen día hasta sirvieras de promoción en las cajas de Corn Flakes.


       Las mujeres te consideran guapo y los hombres creen que eras de a huevo, para todo ésto...

       Tanto tiempo comandante.


        Te vas muriendo, ahora sí comandante, muriendo de cuerpo entero y alma toda, muriendo al ejemplo y al símbolo, tu lucha libertaria parece que se ve mejor en un afiche o una chaqueta de cuero que en la vida; por eso y por tanto tiempo... me siento triste comandante.


       Cuánto homenaje, cuánta polémica... tanto tiempo. El 9 de octubre de 1997 se llenó de reportajes televisivos, de crónicas periodísticas, pero estaba vacío de la verdad. ¿No sería más justo, pregunto yo, si en lugar de colocar flores frente a tu gastado retrato, los líderes sindicales dejaran de venderse al mejor postor, que volvieran por sus fueros y desafiaran como antes al poder imperialista, que levantaran la cabeza otra vez y defendieran los derechos que alguna vez el pueblo obtuvo a precio de fuego y sangre?, no, no lo parece.

         Es más fácil aceptar unas pobres acciones y asegurarse un puesto de trabajo sin importar el patrón; es más práctico aparecer en las desteñidas hojas de la prensa dando declaraciones gallo-gallina en franca condena del sistema aunque, sin querer salir de él.

Es más cuerdo no arriesgar la vida y la vejez, ni el carro último modelo, el ordenador o los viajes a Disneylandia cada fin de año, que tratar de parar o cambiar el curso de las cosas, es más simple nadar a favor de la corriente que contra ella.

En mi patria Guatemala…

    ¿Dónde está la otrora granítica unión magisterial, hacia dónde corre la sangre de tantas Marías Chinchilla y de miles de mentores masacrados por Romeo Lucas y Efraín Ríos Mont tan solo por tener las agallas de pensar y fajarse el alma por mejoras en las prestaciones, la jubilación y el escalafón?, esa sangre corre igual que la tuya comandante, hacia el olvido.




 Parece ser que tendremos que acostumbrarnos a ver siempre más soldados que maestros, a ver más cuarteles que escuelas.


       El mundo te admira: desde gobernantes, ministros, diputados, sindicalistas hasta el más pequeño burócrata. Mas, ¿cuántos de ellos serían capaces de dejar el mullido sillón, la confortable oficina, la botella de güisqui, la tacita de café caliente, el sabroso cigarrito  y ponerse a trabajar en lo que la patria necesita?

       ¿Cuántos serían capaces de empuñar el machete, tomar la azada, darle de piochazos a la tierra, irse a la costa sur y hombro con hombro volver a construir las aldeas anegadas, devolver la cosecha y plantarle cara al sol?


       ¿Cuántos tomarían la cuchara y la talocha para levantar  escuelas, hospitales, guarderías o viviendas para los pobres?, ¿cuántos se colocarían una sonrisa en el rostro y simplemente trabajarían para el público, sin evadirse con cursillos, reuniones estratégicas, comisiones y otro montón de excusas para poder cobrar un sueldo sin presentarse a sus labores?


¿Cuántos dejarían  de escudarse en manifestaciones populares sólo para quedar bien con el gobernante que le permite cobrar un sueldo sin trabajar y para tratar de lograr un puesto político que le permita consumar sus más caras ambiciones?

       Bien lo ves comandante, la enjundia estudiantil de ayer desapareció para dar paso al conformismo, tanto en los sectores de educación media como universitarios. Las jornadas de protesta de años anteriores, organizadas, con buena logística y, lo más importante, con objetivos definidos, apenas si se presentan hoy como vandálicas escaramuzas, infiltradas y faltas de ideología.


       La mediocridad académica, los huevos tibios y el silencio sepulcral definen actualmente al sector estudiantil, ese sector que siempre sacó la cara para defender las conquistas del pueblo, que resistía sin tapujos aun en medio de la peor represión gubernamental y luchaba a brazo partido contra la policía o el ejército; ese sector que cambió a Silvio, a Pablo, a Violeta Parra, a Víctor Jara, a los hermanos Mejía Godoy y a los Guaraguao por el merengazo, la Macarena, el rap, el hip hop y el Tex Mex.



       A ese sector  no le importa ahora que el gobierno de turno o los políticos marrulleros quieran mancillar la verdadera autonomía universitaria, que quieran manejar a su sabor y antojo el presupuesto asignado al  Alma Mater (menos le importa si el gobierno gasta millones en asesores inútiles y en tratar de infiltrarse en las asociaciones estudiantiles y el claustro de catedráticos) y solo hace berrinche porque la Policía Nacional Civil manifiesta sus intenciones de poder ingresar al campus universitario. Decir estudiante actualmente,  es decir pasividad y oportunismo, es imaginarse a un montón de borregos bien peinados, bien vestidos y más interesados en aprender de lo estúpido que en entender la injusticia social.


       Y el pueblo te luce, pero no te conoce, si te conociera no aceptaría los incrementos al precio de la luz eléctrica, el teléfono, el agua, la gasolina y el gas propano, los servicios de salud deficientes; no toparía peajes ni recortes a las pensiones por vejez e invalidez, lucharía contra el incremento a las cuotas del Seguro Social y obligaría a que la iniciativa privada y el Gobierno paguen lo que deben. Si el pueblo te conociera otro gallo cantaría, estoy seguro que ya no tendríamos más gobernantes electos por las minorías, que hacen piñata con las propiedades de las pobres mayorías. Ya no existirían los privilegios fiscales  a la oligarquía, el capital tendría que pagar impuestos directos e indirectos sin trasladarlos al consumidor y desaparecería la especulación.

       El tiempo llora sangre cuando una guerrilla que sacrificó vida y honor por una patria justa, queda a merced de revolucionarios de escritorio, de esos que al principio fueron fuego y a los que el estatus de poder cegó, se dejaron crecer la barriga y dictan ahora  órdenes cómodamente desde un ministerio o en el Congreso, de esos mismos comandantes que “negociaron” un tratado de paz donde uno de los firmantes ha hecho lo que se le antoja, ha dicho lo que quiere y conjuntamente con los sectores oscurantistas de siempre se da a la inocente tarea de desprestigiar al movimiento revolucionario mediante el engrandecimiento de las acciones cometidas por la guerrilla durante los años de conflicto.

        Sin embargo, la izquierda sigue callada mientras lo más reaccionario de la prensa criolla sigue imponiendo su base ideológica y como dice un conocido animador mejicano de televisión, ya no sabemos si ponernos a llorar, a reír o a rezar.

       Y esa prensa, tribuna escrita de la “corriente neoliberal “chapina, encabezada por la Universidad Francisco Marroquín y secundada por el CACIF, a través de misiles repletos de mierda capitalista bombardea a la descerebrada clase media para que, sentada frente a la tele instalada en una  confortable sala de una preciosa casa (que terminará de pagar el día del juicio) y con una mesa repleta de alimentos , le sea muy sencillo censurar a los ingratos que quieren impedir el dejar hacer, el dejar pasar. ¿Acaso ellos, los privilegiados miembros de una clase en vías de extinción, protestan con arrebatos de violencia cuando suben los precios de los combustibles, regidos GRACIAS A DIOS por el libre mercado?

       Por las páginas de estos  miserables pasquines se mezclan guerrilleros renegados y apóstatas, extranjeros cubanizados y cubanos extranjerizados, sudamericanos que en su país de origen no son nadie, pero que aquí la pasan por verdaderos portentos y hasta tienen a un gringo aindiado que traicionó sus raíces por comer de la mano de su rubio amo, ese magnánimo tío que durante años gastó miles de millones de dólares en financiar guerras de contrainsurgencia en América, que prometió el oro y el moro a aquellos países que se comprometieran a firmar tratados de paz que no perturbaran la sacra paz gringa y que luego de firmados se hizo auténticamente el loco y tiró por un agujero negro al comunismo para enarbolar soberbio la bandera nueva de la lucha anti-drogas para seguir dominando militar y económicamente a esos países.

       Esa prensa, auténtica guerrera defensora del sistema, que cada cuatro años se vende al mejor postor y finge ser un adalid de la abierta oposición mientras envenena la mente de unos incautos adolescentes que buscan en la popularidad una razón de ser y existir y se mecen en los brazos de una cortesana vida light con tal de escaparse entre los vapores del polvo blanco de su verdadera intrascendencia.

     La América unida cada vez es más una utopía, los blanquinegrindios, los indoblanquinegros y los  negroblanquindios se quedaron ensartados en la letra de una canción con la asfixia por ideal.

América es de los ricos, el mundo es de los ricos, los ricos son los que mandan y tu sueño se enterró en Bolivia hace ya más de treinta años...

Tanto tiempo comandante.


       Así que, hasta que llegue el momento de volver al camino de adelantar, de no retroceder, de no detenernos, me uno al grito del maistro Quiroa y de Carlos Puebla, quizás ya aprendimos a quererte, ojalá aprendamos a imitarte y con ese sol de tu bravura vayamos vivamente HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

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